Interculturalidad

La historia de Guatemala está marcada por la dominación, explotación y exclusión impuesta sobre la población originaria, desde la invasión europea del siglo XVI, durante los tres siglos de dominio colonial, y en los casi dos siglos de vida republicana. Las relaciones entre los grupos étnicos, aún en la actualidad, se caracterizan por la discriminación y el racismo hacia la población indígena, y su exclusión respecto a los derechos y servicios que el Estado está obligado legalmente a garantizar para toda la población. A pesar de que el Estado guatemalteco reconoce que nuestra nación es multicultural, multiétnica y plurilingüe, la interculturalidad es una situación que todavía es necesario alcanzar.

De manera sencilla, podemos decir que la interculturalidad pretende ir más allá del respeto entre los pueblos para la coexistencia, buscando que las relaciones -que de hecho existen- sean positivas y mutuamente enriquecedoras para la convivencia. La interculturalidad implica el convencimiento de que hay vínculos, valores, problemas, necesidades y otros puntos en común entre las culturas; la mayoría de sistemas anteriores enfatizan en las diferencias. También es necesario el reconocimiento de que las culturas no son perfectas, sino que pueden aprender unas de otras, sin que ello implique perder la propia identidad. Esto implica una voluntad y disposición clara de aprender del otro. PRODESSA trabaja, desde sus inicios, por la construcción de una sociedad democrática intercultural, en la que las relaciones entre los grupos étnicos se basen en la equidad y el respeto. Para contribuir a este propósito, PRODESSA ha diseñado e impulsado procesos de Educación Bilingüe Intercultural para los distintos niveles del sistema educativo guatemalteco, desde la escuela primaria hasta la formación universitaria. Además de ello, la interculturalidad es un componente que forma parte de todos los procesos que lleva a cabo PRODESSA.