Igualdad de oportunidades

En todo el mundo, se niega el acceso al trabajo, la educación, la participación política y, en general, al ejercicio pleno de sus derechos, a millones de mujeres y de hombres, por razones basadas en su sexo, color de piel, etnia o creencias, sin que se tengan en cuenta sus capacidades y sus calificaciones.

En algunos países desarrollados, por ejemplo, las trabajadoras ganan hasta un 25% menos que sus colegas de sexo masculino por la realización del mismo trabajo. En Guatemala, esta situación es particularmente evidente, y afecta principalmente a la población indígena, a las mujeres y a la población mestiza pobre. La discriminación, el racismo y el machismo, heredados de los largos siglos de dominación colonial, son rasgos muy marcados de la sociedad guatemalteca.

 

Consideramos que una sociedad justa y democrática debe garantizar la igualdad de derechos y de oportunidades para todos y todas, sin importar su origen o pertenencia sociocultural. Garantizar esta igualdad debe ser obligación del Estado, en el marco de la propia legislación nacional tanto como de las distintas convenciones internacionales en materia de Derechos Humanos, suscritas por Guatemala. El trabajo de PRODESSA está orientado a apoyar los esfuerzos que distintos sectores de la población guatemalteca –especialmente la población maya- realiza por construir una sociedad en la que el Estado garantice la igualdad de derechos y oportunidades para toda la población.